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Nuestra humanidad

Mauricio Plata.

Es siempre desalentador ver las noticias por su triste contenido: masacres, violaciones, atentados terroristas, homicidios, robos, narcos, paras, guerrilleros, corridas de toros, peleas de perros, de gallos y otras clases de maltrato a los animales; son noticias terribles, nos hacemos daño entre nosotros, destruimos nuestro planeta; en fin, parafraseando a García Márquez, podríamos pensar en algo así como ¨DE LA HUMANIDAD Y OTROS DEMONIOS¨.

¿Qué pasó, en qué momento se nos perdió la bondad, cuándo dejamos de sentir, de ser solidarios, de respetar la vida?, realmente eso fue hace mucho tiempo, parece ser que los humanos tenemos cierto desperfecto genético que nos hace proclives al mal.  Desde los primeros vestigios de civilización, nos estamos maltratando, matando, explotando, esclavizando y acabando con lo que hay alrededor.

Las causas?, por nombrar unas cuantas: la intolerancia con las diferencias, la ambición, la envidia, hacen que nos comportemos de manera irracional; pero también la desesperación por la miseria y la falta de oportunidades obliga a gente normalmente buena a cometer malas acciones, no es una justificación del crimen sino una premisa de nuestro día a día.

El modelo de sociedad que acogimos es totalmente erróneo, pues permite y alienta la inequidad social, el tener se ha convertido en el fin último y la ostentación en su mayor exponente; cosas absurdas se ven a diario, por ejemplo, gente de la tal farándula se gasta millones de dólares en una boda, mientras que alrededor del mundo millones de seres humanos se mueren de hambre, yo me pregunto si esas muertes no les pesan en la conciencia. Al decir esto me acuerdo de una escena conmovedora de la película La Lista de Schindler, cuando Oskar Schindler se lamenta pensando en que pudo salvar a algunos judíos más si hubiera dado a cambio su emblema en oro del partido Nazi…… No será que muchas vidas se podrían salvar si estos millonarios dejaran de gastarse su dinero en bobadas y se dedicaran más a ayudar como ya lo hacen muchos filántropos?.

Pero no solo los muy ricos son responsables, creo que todos nosotros con nuestro silencio y nuestra falta de acción somos culpables de lo que pasa en nuestro mundo, somos apáticos al sufrimiento, nos hemos blindado ante el dolor y nos excusamos en que la prioridad es nuestra familia…. y claro que lo es!!!, la caridad empieza por casa dicen; pero hay pequeños lujitos de los que nos podemos privar y en cambio esos pocos dólares pueden representar una comida, un techo o una pieza de ropa para alguien que vive en la pobreza absoluta.

Ahora bien, si la limitación económica es tan fuerte que no se puede compartir el dinero, hay muchas más cosas que ofrecer, por ejemplo compartir tiempo y talento para causas sociales, para voluntariados o para ayudar a comunidades vulnerables.

Por supuesto no todo es malo, si nos fijamos también hay gente ¨buena¨ a la que admiramos y  enaltecemos, cuando en realidad son personas que están haciendo apenas lo correcto, es decir lo que todos deberíamos hacer, son seres humanos que están siendo generosos, bondadosos, que están ayudando y están amando.

Qué bueno que tenemos héroes cotidianos, esos que se levantan todas las mañanas a trabajar, que aman, tratan bien a su familia y enseñan a sus hijos, que cumplen la ley, que ayudan desinteresadamente al prójimo; y mejor aún, hay otros héroes que son capaces de entregar más, que son capaces de hacer el sacrificio último de ofrendar su vida por salvar la de otros.

Si pensáramos en los problemas (pobreza, inseguridad, violencia, etc.) de la vida como si fueran un incendio, encontraríamos dos clases de personas, los que salen espantados corriendo para alejarse de las llamas o los que van corriendo a apagar el incendio aún a costa de su vida; en cuál de los dos grupos nos clasificaríamos? Entre los que corren o entre los que acuden a ayudar?.

“El mundo necesita un diluvio de caridad” dijo Marshall McLuhan, pero respetuosamente creo que se quedó corto, a ese diluvio le faltan otros componentes que deben ser la constante de nuestro diario vivir, necesitamos también amor y solidaridad, respeto, aceptación, tolerancia y empatía por nuestros semejantes y por las otras criaturas que habitan la tierra; esos conceptos deberían ser la herencia que dejemos a las generaciones futuras para que no repitan los errores y cambien este camino de aniquilamiento por el que vamos.