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UNA ETERNA DISCUSIÓN

La Tertulia

UNA ETERNA DISCUSIÓN

Juan C. Carranza U.

En vista de que el pasado veinte (20) de abril se llevó a cabo en la ciudad de Vancouver; la celebración anual de la cultura del cannabis (Marihuana), más conocido como el 4/20 (Four/Twenty). Hoy he decidido dedicarle un tanto de mi tiempo a escribir esta columna con base a éste… Un tanto, espinoso tema.

Sin pretender ser un santo o presumir de sano, no deja de sorprenderme el hecho de que en estos países que se autodenominan desarrollados, se le rinda tanto tributo a las sustancias que lo único que hacen es embrutecer al hombre como raza humana y generar en nuestros países; dígase, Colombia, México, Bolivia, Perú, una gran cantidad de muertos por causa del cultivo, proceso y distribución de las mismas sustancias psicoactivas, por un lado por que las autoridades locales son presionadas precisamente por estos dizque desarrollados países para que se combata el flagelo del narcotráfico y por otra parte debido a las pugnas internas dentro de las grandes organizaciones criminales que controlan el negocio.

Sí, así de sencillo, el pueblo del común queda en medio de una guerra en la que a la larga nada tiene que ver y para completar, como en los países latinoamericanos suelen copiar todas las babosadas de estos países desarrollados, también se está empezando a ver la demanda al interior de nuestros pueblos, para tristeza de nuestros coterráneos.

Hoy en día el Primer Ministro de Canadá Stephen Harper  dice: “La guerra contra las drogas es un fracaso”, otros países como, Colombia y México encabezados por sus presidentes manifiestan algo similar tal vez con el objeto de buscar un consenso para que en un mañana no muy lejano surja una sola voz en torno a la legalización de las drogas psicoactivas, a excepción de Los Estados Unidos que se opone – Por ahora – rotundamente a una legalización.

Pero no vayan a creer que eso lo hacen pensando en lo que en voz de los políticos se denomina salubridad pública. No… Créanme que a los gobiernos poco y nada les importa la salud mental de sus coterráneos, pues si fuera de esa manera, en Latinoamérica no existiría tanta miseria, tanta hambre, tanta desnutrición y tanto favorecimiento con la corrupción.

Si en verdad quieren hacer algo fructífero por sus pueblos con respecto a las sustancias psicoactivas, incluyendo Canadá, deberían iniciar por la educación de los niños, incrementar una educación en la que se refuercen los valores por el individuo en primer grado, mostrarle a los niños videos y graficas en los que se pueda apreciar descarnadamente a las personas que se encuentran en la Hastings Street, en Vancouver, La Calle del Bronx en Bogotá y en las demás principales ciudades del mundo. Explicarles que por el primer cigarrillo que se lleven al aboca, es el primer paso para terminar esclavizados por el vicio, deteriorando sus vidas cada vez que sigan consumiendo estas sustancias. Deberían incrementar el esfuerzo en la educación por la unidad familiar y en la eventualidad de que esa unidad familiar no sea posible, buscar los mecanismos psicológicos para inculcar valores y el respeto con el ser humano en primera persona, de ahí se desprende la mayoría de royos psicológicos de los seres humanos, no se nos ha enseñado a amarnos a nosotros mismos y luego estamos pretendiendo copar ese vacío buscando el amor en el otro (a).

Los gobiernos deberían incrementar el esfuerzo de búsqueda de la información para lograr neutralizar el narcotráfico, neutralizar verdaderamente las rutas, el tráfico de los insumos, darles donde más les duele a los narcotraficantes y no solo a ellos, si no a todo el mundo, en sus arcas financieras, ubicarles los paraísos fiscales, sus propiedades y sus redes de testaferros, los focos de corrupción; pero ese compromiso debe asumirse en conjunto y honestidad por todos los gobiernos, no solo por los Latinos.

La cuestión es que con el tiempo están empezando a pronunciarse por la legalización de las drogas no porque se está envenenando a nuestras juventudes, sino porque el dinero producto del narcotráfico se está quedando en unos pocos y no propiamente entre los dueños de las grandes corporaciones financieras o entre los amigos de los del gobierno del turno y eso ha modificado economías completas repercutiendo las ganancias de los que siempre han ostentado el poder.

Pero bueno, la cuestión es que para tratar este asunto se necesita más que una columna en un medio escrito y mucha tinta ya se ha utilizado en tesis que no han concluido nada.

Solo me queda la invitación a que estemos más pendientes de los hijos, a que los hijos, familiares, amigos o conocidos que ya están consumiendo sustancias psicoactivas logren dejarlas y recordarles que ellos (as) son muy importantes para nosotros, que ellos son grandes seres humanos y pueden llegar muy lejos si se lo proponen, recordarles que en ellos alberga el Amor y con él todo es posible. Solo si logramos terminar con la demanda, se terminara la oferta, la mortandad, la corrupción que el narcotráfico trae consigo.

juanccarranzau@gmail.com