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La vulnerabilidad de nuestra privacidad

Editorial

La vulnerabilidad de nuestra privacidad

Según palabras del Ministro de Seguridad Pública, Ralph Goodale, el gobierno iniciará una revisión integral del marco de la inteligencia y la seguridad, con el objetivo de garantizar que las agencias protejan a los canadienses en el respeto de sus derechos y libertades.

Y como el mismo lo ha afirmado, a esta revisión se le debe hacer cambios y bien fundamentales, porque no está bien y no se sabe hasta qué grado hayan cometido un delito contra la privacidad, los espías de las redes electrónicas del país, no solo por haber interceptado las comunicaciones de sus ciudadanos sino también al compartirla de manera indebida con sus aliados en todo el mundo.

La alarma la prendió, el comisionado encargado de supervisar las operaciones del Centro de Seguridad de las Telecomunicaciones (CST), al descubrir que esta agencia envió algunos metadatos de canadienses a sus aliados sin que estas informaciones fueran adecuadamente protegidas. Con ello, esta agencia de espionaje violó flagrantemente la Ley de protección de la información personal, así como también la Ley de Defensa Nacional, que obliga a la CST a proteger la “privacidad de los canadienses durante su utilización y conservación de la información interceptada”.

Esta perla, que violó específicamente uno de los artículos de la Ley de Defensa que impide a los espías de las redes de telecomunicaciones el “vigilar a los canadienses”, fue descubierta a finales del 2013, pero tan solo vino a ser pública dos años después, luego de la presentación del informe ante el parlamento por parte del comisionado Jean Pierre Plouffe, encargado de supervisar las operaciones de la CST.

Aunque un funcionario de la CST, defendió esta maniobra, durante la presentación del informe del comisionado Plouffe, argumentado que “ningún nombre” fue transmitido a los socios de Canadá y que los datos “en sí mismo no contenían información suficiente para llevar a la identificación de un canadiense” no deja de ser materia de preocupación que los socios de Canadá, -en esta caso- Reino Unido, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda; tengan en sus manos información crítica de nosotros como ciudadanos canadienses, tales como: números de teléfono, direcciones de correo electrónico o direcciones IP.

Es más, cuando se le preguntó a dicho funcionario sobre la posibilidad de que esta información confidencial haya sido redistribuida por parte de los aliados de Canadá, su respuesta fue aún más desconcertante al manifestar que “en términos de seguridad, nunca hay garantías” pero que ellos confían que sus aliados respetaran su obligación de preguntar a Canadá antes de compartir información sobre sus ciudadanos ¿¿??

En una noticia difundida al respecto por parte de Radio Canadá Internacional, también se muestra la preocupación en este sentido, debido a que en la presentación de este informe, el CST no especificó cuantos canadienses se vieron afectados o por cuanto tiempo esos metadatos fueron difundidos ya que según expertos en materia de la protección de la privacidad, dichos metadatos son más que suficientes para identificar a un individuo, haciendo coincidir las direcciones IP, con los datos de geolocalización o la actividad en internet.

En contra de estas indelicadas actitudes ya se iniciaron algunas acciones. El ministro Goodale, dijo que “la CST no volverá a compartir información con sus socios hasta que no esté plenamente convencida de que sistemas y medidas eficaces estén funcionamiento” y por su parte el comisionado para la Protección de la Privacidad, Daniel Therrien, manifestó que le gustaría saber “la naturaleza y el volumen de las informaciones personales que han sido compartidas, así como también de su paradero” por lo cual no desvirtuó iniciar una investigación sobre este caluroso asunto.

Pero aquí no queda este bochornoso asunto. Resulta que el CST no es el único en haber errado en su cosecha de metadatos.  Un segundo informe del Comité de vigilancia de las actividades de información de seguridad, esta vez, se sorprendió al ver que el Servicio de Inteligencia de Seguridad Canadiense (CSIS) conserva los metadatos recolectados de forma indefinida, sin destruirlos. Dicho comité recomendó al CSIS de avisar en el futuro a la Corte Federal del uso que piensa hacer de esta información a la hora de reclamar un mandato al tribunal. El CSIS ha sido criticado también por “múltiples casos” en los que obtuvo sin mandato información sobre los contribuyentes de la Agencia de Ingresos de Canadá.

Durante la presentación de este informe, Thomas Mulcair líder del NDP, denunció que este ha sido un problema básico en Canadá y que en tiempos de los gobiernos conservadores la protección de nuestra información confidencial nunca ha sido una prioridad.

Mientras tanto, los conservadores incluido Stephen Harper, que eran conscientes del problema del CST desde hace más de dos años, no hicieron ningún comentario.