LaGloria_Logo-Feb-2015

Los vientos de democracia siguen soplando en Latinoamérica

EDITORIAL

Los vientos de democracia siguen soplando en Latinoamérica

El domingo anterior se llevaron a cabo unas elecciones convocadas por el gobierno boliviano con el fin de efectuar un referendo que le permitiera extender su periodo constitucional por otros cinco años y como era de entenderse la mayoría de los ciudadanos voto por un no rotundo.

Con este resultado, el presidente Evo Morales se quedó con las ganas de seguir en el poder hasta el año 2025, porque de acuerdo a los primeros informes del Órgano Electoral Plurinacional (OEP), el NO fue la forma en que los bolivianos rechazaron la reforma constitucional con la que el Presidente intentaba reelegirse nuevamente.

Aunque la oposición boliviana da por válido el resultado de las encuestas por recuento rápido que dan la victoria parcial al NO en este referendo, el gobierno habla de un empate técnico y pidió esperar el escrutinio oficial, que en este país tarda varios días. Al parecer para el oficialismo, 110.000 votos de diferencia entre el NO y el SI no son lo suficientemente contundentes para que los opositores canten victoria.

Evo Morales, en declaraciones ayer a los medios de comunicación dijo que contrario a los que algunos dicen de él y su gobierno, ellos respetarán el resultado en las urnas sin embargo insistió en que hay un “empate técnico” y pidió esperar los resultados oficiales. Hay que esperar también de parte suya y de su gobierno no tuerzan los resultados como ha sucedido en varias ocasiones en Venezuela donde también gobierna un grupo de izquierda aliado a su gobierno.

A los resultados del domingo en Bolivia, hay que hacerles un análisis juicioso e imparcial de las causas por las cuales un mandatario de origen indígena que hace más de una década aglutino una impresionante favorabilidad, hoy en día ve como la gente le dice que ya no lo quiere más en el poder o al menos, no más después del 2020, periodo para el que fue elegido últimamente.

Primero podemos decir que tras un largo periodo en el poder (2006 hasta la fecha) el desgaste de poder es uno de los factores que ha contribuido al NO rotundo del pueblo, sumado a situaciones de corrupción, menor control fiscal y administrativo y la falta de políticas que impulsen sectores que necesitan la inmediata atención del gobierno.

Según se sabe, son muchas las denuncias sobre tráfico de influencias y una falta de inversión social en algunas regiones donde la mano del gobierno no ha llegado las que han influido en esta animadversión hacia su gobierno y encima de eso, está el escándalo por corrupción en el Fondo Indígena -institución destinada a crear proyectos de desarrollo para campesinos y sindicalistas- en el que están involucradas más de 200 personas afines a su grupo político.

Evo Morales, ha sido acusado de tráfico de influencias por supuestamente haber favorecido con un contrato a la firma china CAMC, empresa que es dirigida por Gabriela Zapata, y quien fuera su pareja hace 10 años. Dicha compañía, logró contratos públicos por unos 560 millones de dólares, lo que ha llevado a la Contraloría y al Congreso a investigar el tema.

Al respecto de este tema, el mandatario boliviano, culpó a las redes sociales de haber influido con este tema en todos los ámbitos de la vida nacional y prácticamente las culpo de su derrota en las urnas el pasado domingo para lo cual anunció una revisión al uso de las redes sociales en su país.

Pero más allá de la derrota del SI, En Bolivia hay un descontento generalizado por el rumbo de la economía, porque, aunque el país ha registrado buenas tasas de crecimiento, esta nación no ha sido ajena a los perjuicios ocasionados por la caída de los precios del petróleo a nivel mundial, amén de que la economía de este país andino depende en un 50 por ciento de los ingresos por concepto de la exportación de gas, y este producto natural también ha visto caer su precio.

El ganador de estas elecciones es sin lugar a dudas la democracia, que viene siendo amenazada en Latinoamérica sobre todo en países donde actualmente gobierna la izquierda, porque en su afán de poder, sus máximos líderes quieren entronizarse en el gobierno a toda costa y por encima del que sea, y una fiel muestra de ello es el descaro de Evo Morales a quien no le bastan tres años y medio de lo queda de su periodo constitucional y con el referendo de ayer quería extender su hegemonía por 5 años más.