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Se le está llenando la copa a los colombianos

EDITORIAL

Se le está llenando la copa a los colombianos

Desde que se inició el actual proceso de paz, hace más de tres años en La Habana, he manifestado que esas negociaciones no conllevarán a nada y que por el contrario será algo más de lo mismo a lo que nos tienen acostumbrados estos señores de las Farc. Hoy me reitero en mis opiniones pues a la luz pública, esta, mal llamada negociación de paz no es más que una farsa.

En principio, a pesar de nuestro escepticismo vimos, como algunas luces de esperanza se asomaban cuando se logró llegar a un acuerdo en los dos primeros puntos -de los cinco que hacen parte de este proceso- pero de ahí en adelante no se ha hecho más que “mamarle gallo” como decimos en términos vulgares, a la población colombiana y durante todo este tiempo solo se le ha esta dando caramelos a todos aquellos que creen que la paz llegará a Colombia con la firma de la totalidad de los acuerdos con las Farc.

Que equivocados están todos los que le creen a Juan Manuel Santos, el cuento de que, los acuerdos serán firmados este 23 de marzo y que con ello llegará el alivio y la paz, a todos los que de una u otra manera hemos sido víctimas de este conflicto.

A tan solo 15 días de la tan anhelada fecha, Colombia esta resquebrajada por una serie de anomalías que tienen casi por el suelo la imagen del Presidente Santos y su Gobierno. Febrero acaba de registrar una de los más altos índices de inflación, el creciente costo de vida, el alto índice de desempleo, el alza en los impuestos, la gasolina, el dólar y el transporte público, sumados a la falta de claridad en el manejo de las hidroeléctricas que tiene al borde de un apagón a los colombianos y como si fuera poco la tozudez del primer mandatario en vender la firma Isagen en contra de la voluntad de la mayoría de los colombianos, más la intención del Gobierno de adelantar una reforma tributaria, le ha estado llenando la copa de la paciencia a la mayoría del país.

Así lo demuestran los resultados, de una encuesta realizada por la firma Gallup, que indica que un 69 por ciento de los consultados desaprueba la gestión del Presidente; un 57 por ciento cree que el proceso de paz va por mal camino y el 80 por ciento dice que este proceso no llegará a feliz término.

Y es que mi escepticismo no viene de la nada. Al presidente Santos y su gobierno, lo único que les interesa a estas alturas es firmar un acuerdo de paz porque es lo único (valga la redundancia), que le podría devolver la confianza de los colombianos. El exabrupto de parte de suya, es querer lograr un acuerdo de paz a costa de entregarle el país a unos delincuentes que han tenido sometido al país en la más grande de las barbaries de los últimos cincuenta años.

Y lo peor de todo es que sigue obstinado en realizar un plebiscito para refrendar unos acuerdos que se están llevando a cabo a espaldas de los colombianos y que como tal ya cuenta con el rechazo de la inmensa mayoría que ven con malos ojos todas las prebendas que el Gobierno quiere darle a la cúpula de las Farc y a algunos guerrilleros rasos de su entorno porque sin decirnos mentiras en este proceso, no están incluidos jefes de algunos frentes que prefieren seguir en el negocio del narcotráfico, del secuestro y de la extorsión, que disfrutar de las mieles del poder que otorga la democracia.

Para no ir muy lejos y salirnos del tema podemos mencionar el robustecimiento que ha tenido en los últimos días, otra de las guerrillas colombianas como es el caso del Ejercito de Liberación Nacional Eln, debido a que algunos frentes de las Farc lo único que han hecho es cambiar de brazalete.

El mismo Santos, hace poco manifestó que él, cuenta con las herramientas necesarias que le permite la constitución para validar los acuerdos con las Farc -y no está lejos de la realidad- pero que prefiere que sea el pueblo el que las convalide con su voto. Él, sabe perfectamente, que si el plebiscito no pasa como así se cree va a suceder, todo quedará en buenas intenciones, mientras que, si los convalida por ley, va a ser mucha más grande la cuota de sangre la que aportaremos los colombianos en esta violencia irracional. De continuar el país en este desgobierno total, el futuro de los colombianos, está en manos de los militares, no hay otra opción.