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Danza rinde homenaje a la columna vertebral de América

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Por Pamela Grcic

La cordillera de los Andes, según los ancianos aborígenes de esa región, representa la columna vertebral de la Madre Tierra o “Pachamama”, que une el norte y el sur de América –el águila y el cóndor. Esta fue la base para Starr Muranko, coreógrafa y asociada artística de Raven Spirit Dance, que inspiró Spine of the Mother.

Esta pieza es el resultado de la culminación de tres años de colaboración entre artistas de Canadá y Perú, basada en la visión indígena del mundo expresada a través de la danza. La pieza forma parte del Earth Song, una velada que presentará tres trabajos de danza contemporánea producidos por la compañía Raven Spirit Dance en asociación con The Dance Centre–del 26 al 28 de noviembre en Vancouver. Los otros shows a presentarse son Northern Journey y Frost Exploding Trees Moon, ambas coreografías a cargo de Michelle Olson.

Muranko, de ascendencia metis, alemana e indígena cree, se inspiró en los diversos viajes que ha realizado al Perú, en particular al área del Cusco, durante más de diez años. Ahí entabló contacto con ancianos nativos, quienes le hablaron sobre la espina dorsal de la Madre Tierra que empieza en la base de Argentina y se extiende hasta la cúspide de Alaska.

“Y luego por miles y miles de años ha habido este entendimiento que el Norte y el Sur de América comparten esta cadena de montañas. Entonces ésta es la imagen que yo tenía y pensé en la espina dorsal de la ‘Madre Tierra’ [para realizar el proyecto],” dijo Starr Muranko a Sin Fronteras, durante ensayos en The Dance Centre. Las bailarinas Andrea Patriau de Lima, Perú y Tasha Faye Evans de Vancouver serán las intérpretes de la versión final de la obra.

En esta pieza los cuerpos representan a la cordillera de montañas que conectan el Norte y el Sur. A través de esto es posible encontrar la conexión cinética con otros que transmiten impulso, aliento y espíritu.

En 2011, Muranko realizó una audición en Lima, seleccionando a Adriana Arrunátegui y a Patriau, quien recién había regresado al Perú, luego de completar sus estudios de posgrado en Australia. Los ensayos se iniciaron a inicios de 2012, así Arrunátegui y Patriau se conectaban desde Lima con Evans y Olivia Davies, vía Skype y CNON TV para realizar la coreografía, bajo la dirección de Muranko en Vancouver.

Las bailarinas de ambos países se enviaban mensajes de texto, documentos digitales, y paquetes con fotos, notas y piedras cuidadosamente obtenidas de los ríos, las montañas, mar, desiertos, y forman parte de la puesta en escena. Así se estrecharon los lazos en la distancia.

El grupo empezó a realizar las coreografías por primera vez en el mismo espacio físico en febrero de 2014. Patriau –lingüista y actriz—señaló la importancia “del trabajo previo […] a través de Skype entre los dos puntos, realmente crearon una base que nos permitió una verdadera conexión, cuando [luego] nos reunimos en el mismo espacio físico.”

En el inicio, Muranko creó la pieza para cuatro bailarinas, luego tres, y al final decidió presentar solo a dos personajes.

En el desarrollo de la narrativa de la pieza, “Andrea [Patriau] parece seguir su propio sendero– hay retos y triunfos y la construcción de la madre tierra, pero también de la espina dorsal de la mujer. Y el personaje de Tasha [Faye Evans] ayuda a mover todo eso para que todo se concrete. Ambas son como la energía de la misma Madre Tierra”, Muranko explicó.

“Entonces esto es parte de la enseñanza, de recordar el Norte y el Sur americanos han estado siempre conectados, que estos pueblos han viajado a lo largo de la cordillera, hecho comercio, establecido relaciones,” Muranko, dijo. “Al final es realmente sobre la unión de las dos.” Pero también le rinde homenaje a lo femenino, a la mujer.

“[Esta pieza] es sobre las mujeres, sobre nuestro recorrido, nuestra historia, sobre la voz, energía, frecuencia, y vibración de la mujer en el escenario y cómo tratamos los conceptos de los que hablamos,” expresó Evans origen Salish costeño, quien es, además, actriz y profesora.

Spine of the Mother ha contado con la asesoría del cusqueño Jhaimy Álvarez-Acosta, quien es experto en la cultura, espiritualidad, simbología y cosmología andinas y ha sido parte del proyecto desde su génesis. Álvarez-Acosta, estuvo en Vancouver en agosto para trabajar con Muranko y su equipo.

Muranko invita al público asistente a ver el show y espera que, al finalizar el show, los asistentes se retiren con la sensación “que todos estamos conectados — a nosotros mismos, a la tierra, y el uno al otro.” Spine of the Mother se presentará también en Toronto y en 2016 en Sudamérica. Foto Pamela Grcic.