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“Un paseo, por el Paseo de la Reforma”

El Paseo de la Reforma, es uno de los sitios obligados para visitar por los turistas que llegan a la ciudad de México. (Foto internet)

El Paseo de la Reforma, es uno de los sitios obligados para visitar por los turistas que llegan a la ciudad de México. (Foto internet)

Por Javier Romero

De visita en la Ciudad de México, el pasado mes de diciembre, decidí dar un recorrido por el Paseo de la Reforma. Caminar por esta avenida, es un paseo obligado para los turistas que visitan la Ciudad de México. Tenía ganas de volver a ver, con ojos de turista, los adornos de luces multicolores con que el gobierno de la Ciudad, ilumina esa bella avenida. Además, quería ver una exhibición de nacimientos, que había visto anunciada esa mañana en un diario local, pero para mi sorpresa, no encontré ninguna exhibición. Lo que encontré, fue una feria del libro alternativo.

Mientras caminaba, observe que a pesar de que ya era de noche -pasaban de las 8 pm-, aun había grupos de personas que llegaban expresamente a ver los libros. Los paseantes hojeaban los libros, los acariciaban, los sentían entre sus manos y algunos se animaron a comprar varios títulos de autores casi desconocidos. Muchos de ellos escritores que, por primera vez, las empresas editoriales se habían animado a publicarles. En una de esas carpas de exhibición, encontré a una chica muy simpática quien, como otros autores, estaba promoviendo, bien orgullosa, su primer libro. Una novela que contenía relatos de sus experiencias al recorrer el camino de Santiago en España. Los viajes ilustran lo vivido por ella y aprovechando el viaje, porque no escribir un libro para compartir vivencias y de paso tratar de recuperar parte del dinero invertido en el viaje. Compré su libro y seguí mi camino, admirando las bellas estatuas que adornan ese paseo, de estilo francés, legado de la época porfiriana.

Miraba asombrado los altos, y modernos edificios y los nuevos restaurantes, construidos recientemente. Al acercarme al Ángel de la Independencia, vi que había un grupo de jóvenes, reunidos al pie de la columna, la mayoría vestidos de blanco, que hacían mucho ruido con un sonido, y yo no alcanzaba a escuchar lo que decían con el micrófono. Después de torear varios vehículos que circulaban a mediana velocidad, cruce la avenida, me acerque al grupo, para enterarme de lo que hablaban… uno de los líderes del grupo, estaba invitando a los presentes a enviar buenas vibras al corazón de México, el joven como de unos 23 años, pedía a los asistentes que, a manera de mantra, gritaran lo que deseaban para el país, para su familia y para todos los mexicanos, que se escuchara en todo México; sus palabras, deseos, y buenas intenciones. El grupo oraba por la paz, el amor, la abundancia, la prosperidad, seguridad, liderazgo, y muchos más deseos, expresados en sus peticiones. Todos ellos en coro y cada quien, con la mejor intención, desde el fondo de su corazón, esperando llenar el vacío de la noche con buenos deseos, negra noche iluminada por la luz de la luna, que estaba rodeada por un gran circulo de energía, circulo que se extendía y abrazaba a la luna y a la columna del Ángel, lugar donde reposan los restos de los héroes de la Independencia. Observé que la mayoría eran jóvenes, algunos peques, todos sonriendo, magnetizados, alegres por estar reunidos en un ritual por México.

Casi para terminar, se me acercó, un joven que vestía de traje, muy formal, y me preguntó, sobre la ceremonia y sobre el grupo, preguntas que no pude responder, ya que al igual que él, solo me había acercado por curiosidad y no conocía a nadie del grupo. Charlamos brevemente, y me comentó que él trabajaba como funcionario de una embajada de un país del medio Oriente y que se había acercado como yo, intrigado por el grupo, el también quería conocer que estaba sucediendo. En esos momentos se acercó a nosotros, uno de los organizadores quien nos informó, que el objetivo de la reunión, era orar por México, por la paz y para enviarle al país buenas vibras.

Terminó el evento y mientras me alejaba, trataba de recordar el lema que el Dr. José Vasconcelos escribió para la UNAM, y seguía pensando, reflexionando que mientras exista una juventud sana y consciente, que ame a su país, el futuro de México está garantizado….  “por mi raza hablara el espíritu”!

Ciudad de México, diciembre 21, Equinoccio de Invierno. cosmic02@hotmail.com